Sobre el autor
La Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CMMAD), conocida comúnmente como la Comisión Brundtland, fue un organismo internacional independiente establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1983. Fue creada en respuesta a la creciente preocupación mundial por la acelerada degradación del medio ambiente natural y el persistente fracaso de las políticas de desarrollo convencionales para abordar la pobreza y la desigualdad. La Comisión se convirtió en uno de los organismos más influyentes de la historia de la política ambiental y de desarrollo internacional, y su informe de 1987 "Nuestro futuro común" estableció el concepto de desarrollo sostenible como principio organizador de la agenda global para las décadas siguientes.
La presidenta de la Comisión fue Gro Harlem Brundtland, médica y tres veces primera ministra de Noruega. Bajo su liderazgo, la Comisión operó con una independencia inusual respecto a los gobiernos de los estados miembros y un fuerte compromiso de escuchar voces tanto del Sur como del Norte global. Los 22 comisionados representaban una diversidad de orígenes, nacionalidades y perspectivas.
La Comisión trabajó entre 1984 y 1987 a través de un proceso de amplia consulta pública, convocando audiencias públicas en cinco continentes y recabando testimonios de cientos de funcionarios gubernamentales, científicos, investigadores, organizaciones no gubernamentales, comunidades indígenas y ciudadanos ordinarios. El informe de la Comisión, publicado en octubre de 1987, identificó varios desafíos globales interconectados. Rechazó el supuesto dominante de que la protección ambiental y el desarrollo económico estaban inevitablemente en conflicto, argumentando en cambio que la crisis ambiental era en gran medida un producto de la pobreza y que el desarrollo sostenible era tanto necesario como alcanzable.
El legado más duradero de la Comisión es la definición que proporcionó de desarrollo sostenible: "el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades". Esta formulación se convirtió de inmediato en la definición más citada de la historia de la política ambiental. Más allá de la definición, el informe hizo varias recomendaciones de política específicas que resultaron muy influyentes, incluyendo el llamado a la convocatoria de una gran conferencia internacional sobre medio ambiente y desarrollo, recomendación que condujo directamente a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 en Río de Janeiro ("Cumbre de la Tierra").
Esta cumbre produjo la Convención Marco sobre el Cambio Climático, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Declaración de Río y la Agenda 21. La Comisión también contribuyó al cambio institucional. El concepto de desarrollo sostenible que había establecido proporcionó el marco dentro del cual las Naciones Unidas reformaron su programación de desarrollo, llevando eventualmente a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000), la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (2015) y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que constituyen ahora el marco de desarrollo global.
Fuentes: Wikipedia – "Our Common Future"; Biblioteca Digital de la ONU; Britannica; EBSCO Research Starters.
Libros de World Commission on Environment and Development 1
- 84Our Common Future (Brundtland Report)Oxford University Press, 1987ISBN: 978-0192820808
"Nuestro futuro común", publicado en octubre de 1987 por Oxford University Press en nombre de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CMMAD) de las Naciones Unidas, es el documento que estableció los fundamentos conceptuales y políticos de la agenda de desarrollo sostenible global de finales del siglo XX y principios del XXI. El informe —universalmente conocido como el Informe Brundtland, en honor a la presidenta de la Comisión, la ex primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland— proporcionó la definición de desarrollo sostenible más citada de la historia y catalizó una convergencia sin precedentes entre la política ambiental y la política de desarrollo a nivel internacional. La contribución intelectual central del informe es la definición de desarrollo sostenible como "el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades". Esta formulación, elegantemente simple y deliberadamente amplia, introdujo dos conceptos clave: el concepto de necesidades —en particular las necesidades esenciales de los más pobres del mundo, a las que debe darse prioridad absoluta— y el concepto de los límites que el estado de la tecnología y la organización social impone a la capacidad del medio ambiente para satisfacer las necesidades presentes y futuras. El informe está estructurado en tres partes principales. La primera examina las interconexiones entre los desafíos globales: argumenta que las crisis del medio ambiente y el desarrollo no son crisis separadas, sino una sola crisis artificialmente fragmentada por las divisiones institucionales y disciplinarias. La segunda examina áreas temáticas específicas: población y recursos humanos, seguridad alimentaria, especies y ecosistemas, energía, industria y el desafío urbano. La tercera aborda las relaciones económicas internacionales y la reforma institucional. El capítulo sobre energía es significativo en el contexto de la construcción sostenible porque aborda directamente el consumo energético de los edificios, el papel de la eficiencia energética en la reducción del impacto ambiental y la necesidad de sistemas energéticos que no dependan de la combustión continua de combustibles fósiles. El informe argumenta que el camino hacia la energía sostenible pasa por una combinación de mejoras de eficiencia, despliegue de energías renovables y reforma institucional. El informe también dedica una atención considerable a la dimensión urbana del desarrollo sostenible, observando que el mundo estaba en medio de una transición urbana sin precedentes y que la calidad de esa transición determinaría la sostenibilidad de la civilización humana durante generaciones. El legado de "Nuestro futuro común" es inmenso. Condujo directamente a la convocatoria de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 en Río de Janeiro (la "Cumbre de la Tierra"), que produjo la Agenda 21, la Declaración de Río, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Estableció el desarrollo sostenible como principio organizador de la agenda de desarrollo de las Naciones Unidas y proporcionó el marco conceptual dentro del cual se formularon los Objetivos de Desarrollo del Milenio y, posteriormente, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Fuentes: Wikipedia – "Our Common Future"; Britannica; EBSCO Research Starters; Biblioteca Digital de la ONU.