Cities for People

DeGehl, Jan

Editorial
Island Press
Año
2010
ISBN
978-1597265737
Idioma
Inglés

Sobre este libro

"Ciudades para la gente", publicado en 2010 por el arquitecto y urbanista danés Jan Gehl, es a la vez un manifiesto y una guía práctica para rediseñar los entornos urbanos en torno a las necesidades y experiencias de los seres humanos, en lugar de hacerlo en torno a las exigencias del automóvil. El libro representa la destilación de más de cuatro décadas de investigación, docencia y práctica profesional que Gehl llevó a cabo en la Real Academia Danesa de Bellas Artes y, posteriormente, a través de su estudio Gehl Architects. En el corazón del libro hay una proposición engañosamente simple: las ciudades deben diseñarse a escala humana.

Gehl argumenta que a lo largo del siglo XX el diseño urbano fue dominado por dos paradigmas fundamentalmente antihumanos: el modelo modernista de la torre en el parque, inspirado en Le Corbusier, y el modelo de expansión urbana orientado al automóvil surgido de la planificación estadounidense. Ambos paradigmas eliminaron sistemáticamente las condiciones que hacen que los espacios urbanos sean agradables, seguros y propicios para la vida social. El resultado han sido ciudades hostiles para los peatones, que desalientan la actividad al aire libre y socavan la salud pública, la interacción social y la sostenibilidad ambiental.

La metodología de Gehl se basa en la observación directa. Durante décadas, sus equipos de investigación han realizado encuestas de vida pública en ciudades de todo el mundo: contando peatones, midiendo velocidades de marcha, documentando cómo se utilizan bancos, calles y plazas. Este enfoque basado en evidencias distingue el trabajo de Gehl del urbanismo ideológico: sus conclusiones se derivan de lo que las personas realmente hacen en las ciudades, no de lo que los planificadores creen que deberían hacer.

El libro identifica tres tipos de actividades al aire libre que los planificadores deben apoyar. Las actividades necesarias —ir al trabajo caminando, hacer compras, esperar el autobús— ocurren independientemente de las condiciones físicas. Las actividades opcionales —pasear por placer, sentarse al sol, hacer ejercicio— dependen enteramente de la calidad del entorno; prosperan en espacios atractivos y desaparecen en espacios hostiles.

Las actividades sociales —conversación, juego, eventos comunitarios— emergen naturalmente cuando las actividades necesarias y opcionales reúnen a la gente. El buen diseño urbano, por tanto, aspira sobre todo a apoyar las actividades opcionales, sabiendo que la vitalidad social vendrá después. Gehl propone cuatro cualidades que una ciudad debe cultivar para ser genuinamente amigable con las personas: debe ser viva, donde la densidad y la actividad suficientes creen una vida callejera significativa; segura, donde los espacios sean protegidos del peligro del tráfico; sostenible, donde caminar, ir en bicicleta y el transporte público sean opciones naturales; y saludable, donde el entorno físico fomente estilos de vida activos.

Estas cuatro metas no están en tensión: se refuerzan mutuamente. Un concepto central del libro es la distinción entre "la escala humana" y "la escala del automóvil". Los sentidos humanos evolucionaron para procesar información a la velocidad del paso, aproximadamente 5 kilómetros por hora.

La arquitectura y el espacio público diseñados para personas que se mueven a esa velocidad invitan al detalle, la textura, la variación y el encuentro social. La arquitectura diseñada para automóviles que se mueven a 60 km/h o más requiere simplicidad y separación, produciendo entornos que resultan monótonos e inhóspitos para el peatón. Gehl documenta cómo los edificios altos y las carreteras anchas desalientan activamente la vida al aire libre, mientras que los barrios de baja altura con manzanas cortas y plantas bajas activas la invitan.

El libro utiliza Copenhague como caso de estudio de transformación urbana exitosa. A lo largo de cuatro décadas, la capital danesa pasó de ser una ciudad dominada por el automóvil a ser reconocida por su ciclismo, su peatonalización y sus vibrantes espacios públicos. La calle peatonal Strøget, los baños del puerto y la red de carriles bici demuestran que la transición al urbanismo a escala humana no es utópica sino alcanzable mediante intervenciones incrementales basadas en evidencias.

Aunque el libro ha sido criticado por prestar insuficiente atención a cuestiones de equidad social y asequibilidad —los barrios caminables y vibrantes tienden a atraer inversiones y pueden acelerar la gentrificación—, "Ciudades para la gente" se ha convertido en una referencia estándar para urbanistas, arquitectos y responsables políticos en todo el mundo. Fuentes: Urban Design Lab; Bookey; ArchitectureAu; Foreword Reviews; ResearchGate.