High Line: The Inside Story of New York City's Park in the Sky

DeDavid, J. & Hammond, R

Editorial
FSG Originals / Farrar, Straus and Giroux
Año
2011
ISBN
978-0-374-53200-5
Idioma
Inglés

Sobre este libro

"High Line: La historia secreta del parque en el cielo de Nueva York", publicado en 2011 por Farrar, Straus and Giroux, es el relato en primera persona de Joshua David y Robert Hammond, los dos cofundadores de Friends of the High Line, de cómo un ferrocarril elevado de carga abandonado en el Meatpacking District de Nueva York se transformó a lo largo de una década en uno de los parques públicos más celebrados y visitados del mundo. El libro es simultáneamente una historia sobre preservación urbana y reutilización adaptativa, un estudio de caso en organización comunitaria y defensa cívica, y una meditación sobre la relación entre el declive urbano, la imaginación creativa y la dinámica política de la planificación urbana. El High Line fue construido originalmente entre 1929 y 1934 como parte del Proyecto de Mejora del West Side, para retirar la peligrosa línea de carga ferroviaria que circulaba a nivel por la Décima Avenida.

La estructura elevada llevaba trenes de carga al distrito de empacado de carne y almacenes del extremo oeste. Para los años cincuenta, el transporte por carretera había desplazado en gran medida al ferrocarril de carga, y el último tren circuló en 1980. Para la década de 1990, la estructura llevaba casi dos décadas abandonada, sus vías cubiertas por una pradera de hierbas silvestres, flores y plantas leñosas que crecían de los escombros acumulados en el balasto de grava.

Joshua David y Robert Hammond se encontraron por primera vez con el High Line en 1999, en una reunión de la junta comunitaria convocada para considerar propuestas para su demolición. Ambos quedaron inmediatamente cautivados por la melancólica belleza de la ruina. Formaron Friends of the High Line ese mismo año y comenzaron la campaña de una década que llevaría a la apertura del parque.

Un punto de inflexión crucial fue la elección de Michael Bloomberg como alcalde de Nueva York en 2001. El concurso de diseño de 2003 atrajo propuestas de todo el mundo; el proyecto ganador de la firma de paisajismo James Corner Field Operations y los arquitectos Diller Scofidio + Renfro, desarrollado en colaboración con el horticultor Piet Oudolf, propuso un paseo que preservaría y construiría sobre el carácter silvestre y autosiembra del ferrocarril elevado abandonado. Para el momento de la publicación, el High Line se había convertido en un modelo internacional para la reutilización adaptativa de infraestructuras industriales como espacio público abierto, con millones de visitantes al año.

Fuentes: Farrar, Straus and Giroux; Amazon; Macmillan; Goodreads.