Rainwater Harvesting for Drylands and Beyond — Volume 2: Water-Harvesting Earthworks

DeLancaster, Brad

Editorial
Rainsource Press
Año
2013
ISBN
978-0-9772464-2-8
Idioma
Inglés

Sobre este libro

El agua no es simplemente un recurso que se importa por tuberías, se almacena en depósitos y se consume — es una fuerza dinámica que da forma a los paisajes, sustenta los ecosistemas y, cuando se gestiona con inteligencia, puede transformar entornos áridos y semiáridos de lugares de escasez en lugares de abundancia. Esta es la convicción fundamental que anima a Brad Lancaster en Rainwater Harvesting for Drylands and Beyond, Volumen 2: Water-Harvesting Earthworks, publicado por Rainsource Press en 2008. Mientras que el Volumen 1 de la serie establecía los principios orientadores y las estrategias de observación para comprender el agua en el paisaje, el Volumen 2 se adentra decididamente en la implementación, proporcionando orientación detallada e ilustrada sobre toda la gama de estrategias pasivas de movimiento de tierras para capturar, ralentizar e infiltrar el agua de lluvia antes de que pueda escorrer y perderse.

Lancaster escribe desde la experiencia directa en Tucson, Arizona, donde las precipitaciones anuales raramente superan los 300 milímetros. En una parcela urbana de poco más de 500 metros cuadrados, ha demostrado que la cosecha pasiva de agua de lluvia — sin bombas, sin electricidad y sin ingeniería compleja — puede capturar hasta 380.000 litros de agua al año, sosteniendo un paisaje productivo de árboles frutales, plantas nativas y espacios exteriores sombreados. Esta prueba de concepto es central en el argumento del libro: que la cosecha pasiva de agua no es una técnica marginal adecuada solo para experimentadores, sino un enfoque escalable y práctico aplicable desde parcelas individuales hasta barrios enteros, granjas y cuencas hidrográficas.

El principio central que subyace a todas las técnicas de movimiento de tierras presentadas en el Volumen 2 es engañosamente simple: frenar el agua, expandir el agua, infiltrar el agua. Las precipitaciones que caen sobre una pendiente no modificada tienden a concentrarse y acelerarse, cortando canales, erosionando el suelo y abandonando el sitio tan rápidamente como llegaron. Los movimientos de tierras interceptan estos flujos, redirigiendo el agua horizontalmente a través del paisaje, expandiéndola ampliamente y dándole tiempo y espacio para infiltrarse en el perfil del suelo — donde queda disponible para las raíces de las plantas y recarga las aguas subterráneas.

Las zanjas de infiltración en curva de nivel (swales) se encuentran entre los movimientos de tierras más versátiles y ampliamente aplicables descritos en el libro. Una swale es una zanja trazada exactamente a lo largo de la línea de nivel de una pendiente — cuyo propósito no es canalizar el agua sino detenerla. El agua que entra en una swale se extiende a lo largo de su longitud en lugar de acelerar cuesta abajo, y la zanja de fondo plano proporciona una superficie extendida para la infiltración.

La tierra excavada se amontona típicamente en el lado cuesta abajo para formar un terraplén (berm), que sirve tanto como barrera física que retiene el agua dentro de la swale como plataforma de plantación donde las condiciones de humedad son favorables para establecer árboles y arbustos. Lancaster proporciona orientación paso a paso sobre la lectura de la topografía, el trazado de curvas de nivel, el dimensionamiento de las zanjas y la secuenciación de múltiples zanjas en serie a lo largo de pendientes más grandes. Más allá de las zanjas en curva de nivel, el libro cubre un extenso repertorio de formas de movimiento de tierras adaptadas a diferentes condiciones de sitio, intensidades de lluvia, tipos de suelo y usos previstos.

Las cuencas de infiltración son depresiones amplias y poco profundas diseñadas para recibir flujos concentrados de carreteras, caminos o tejados, permitiendo que grandes volúmenes de agua se acumulen temporalmente y percolen hacia el suelo. Los pequeños diques (check dams) son barreras permeables colocadas en canales o vías de drenaje para reducir la velocidad del flujo. Los terraplenes en diversas configuraciones dirigen los flujos superficiales de superficies impermeables hacia áreas vegetadas.

Una característica distintiva del enfoque de Lancaster es la integración de la cosecha de agua con la producción de alimentos y la restauración ecológica. Los movimientos de tierras no se conciben como intervenciones de ingeniería aisladas sino como la base de un paisaje diseñado. Los terraplenes de las zanjas se plantan con árboles alimentarios cuyas raíces estabilizan el movimiento de tierras mientras se benefician del régimen de humedad mejorado.

Se da prioridad a la vegetación nativa siempre que sea posible para reducir el mantenimiento y aumentar el valor ecológico. El libro también aborda la interfaz entre los edificios y los movimientos de tierras para cosecha de agua, con orientación sobre la integración de sistemas pasivos con el reciclaje de aguas grises. El libro está escrito en un registro inusualmente práctico para un tema técnico, con secuencias numeradas de instrucciones, abundantes fotografías y diagramas dibujados a mano.

Para profesionales de la construcción verde, arquitectos paisajistas, diseñadores de permacultura y cualquier persona que trabaje en entornos con estrés hídrico, el Volumen 2 de la serie de Lancaster ofrece un manual esencial y altamente práctico que demuestra que la gestión regenerativa del agua es un acto de responsabilidad ecológica, resiliencia comunitaria y elegancia tranquila.