World Energy Transitions Outlook: 1.5°C Pathway
Sobre este libro
World Energy Transitions Outlook: Trayectoria 1.5°C (2022) Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) es El World Energy Transitions Outlook: Trayectoria 1.5°C, publicado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) en marzo de 2022, es una hoja de ruta anual integral que traza la transformación de los sistemas energéticos globales necesaria para limitar el calentamiento global a 1.5°C por encima de los niveles preindustriales. Publicado mientras el mundo lidiaba simultáneamente con las secuelas de la pandemia de COVID-19, la perturbación geopolítica derivada del conflicto Rusia-Ucrania y evidencias crecientes de impactos climáticos en aceleración, la edición 2022 conlleva una urgencia particular. Argumenta que la década hasta 2030 no es meramente importante sino definitivamente crítica: las decisiones e inversiones realizadas antes de que termine esta década determinarán en gran medida si el objetivo de 1.5°C sigue siendo alcanzable.
El marco analítico central de IRENA se construye alrededor del Escenario 1.5°C (1.5-S), una trayectoria en la que casi todos los sectores de la economía global son descarbonizados para mediados de siglo. El informe identifica seis palancas tecnológicas y sistémicas interconectadas necesarias para lograr esta transformación: (1) la expansión a gran escala de la generación eléctrica renovable; (2) mejoras drásticas en la eficiencia energética en todos los sectores; (3) electrificación profunda de los usos finales — incluyendo transporte, calefacción y procesos industriales; (4) el despliegue escalado del hidrógeno verde y sus derivados; (5) bioenergía moderna y gestionada de forma sostenible; y (6) uso residual de captura y almacenamiento de carbono para los sectores más difíciles de descarbonizar. Juntas, estas palancas entregarían una reducción de casi 37 gigatoneladas de emisiones anuales de CO2 equivalente para 2050 en relación con la trayectoria actual.
Los requerimientos de inversión descritos en la edición 2022 son de una escala asombrosa. IRENA calcula que lograr la trayectoria de 1.5°C requiere inversiones anuales de USD 5.7 billones entre ahora y 2030, escalando a inversiones acumuladas en transición energética superiores a USD 115 billones para 2050. Aproximadamente USD 0.7 billones por año actualmente dirigidos hacia el suministro e infraestructura de combustibles fósiles deben ser redirigidos hacia tecnologías de energía limpia.
La brecha de financiación no es solo una cuestión de volumen total sino de distribución: el informe identifica un desequilibrio severo entre donde fluye el capital (predominantemente economías desarrolladas) y donde se necesita con mayor urgencia (economías en desarrollo y emergentes, particularmente en África subsahariana, sur y sureste de Asia, y América Latina). El despliegue de energías renovables es central en la trayectoria de 1.5°C, pero el informe emite una advertencia clara: el progreso ha sido significativo pero totalmente insuficiente en ritmo. Las adiciones de capacidad renovable global deben más que triplicarse para 2030 respecto a los niveles actuales.
La fotovoltaica solar y la energía eólica se posicionan como los dos pilares de la transición energética, requiriendo una escala masiva en fabricación, instalación e integración a la red. Para 2030, el informe proyecta que las renovables deben suministrar al menos dos tercios de la electricidad global, elevándose hacia casi el 90% para 2050. La eficiencia energética se identifica como el mayor contribuidor individual a las reducciones de emisiones en el Escenario 1.5°C, frecuentemente caracterizada como el primer combustible de la transición energética.
El informe exige que las mejoras anuales en la intensidad energética global se aproximadamente dupliquen en comparación con el promedio histórico de las últimas dos décadas. Esto abarca ganancias de eficiencia en edificios, industria, transporte y electrodomésticos. La electrificación de los usos finales se trata como una transformación estructural de igual importancia que la expansión del suministro renovable.
Los vehículos eléctricos deben alcanzar cuotas de mercado dominantes en el transporte por carretera; las bombas de calor deben reemplazar los sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles en los edificios; y los procesos industriales deben migrar de la combustión directa a alternativas electrificadas donde sea técnica y económicamente viable. El hidrógeno verde — producido mediante electrólisis impulsada por electricidad renovable — se destaca como una herramienta indispensable para descarbonizar sectores que no pueden electrificarse directamente: el transporte pesado de larga distancia, el calor industrial de alta temperatura, la navegación marítima y la aviación. IRENA proyecta que para 2050, el hidrógeno verde y sus derivados deben representar una participación significativa de la energía final en estos sectores difíciles de descarbonizar.
La dimensión socioeconómica de la transición recibe una atención sustancial. IRENA proyecta que la trayectoria de 1.5°C crearía aproximadamente 85 millones de empleos adicionales relacionados con la transición energética para 2030 en comparación con los niveles de 2019 — incluyendo alrededor de 26.5 millones en energías renovables y 58.3 millones en eficiencia, infraestructura de red e hidrógeno. Estas ganancias compensan con creces una pérdida estimada de 12 millones de empleos en las industrias de combustibles fósiles y nuclear.
Sin embargo, el informe reconoce que estas transiciones laborales no son automáticas y requieren políticas activas de reentrenamiento de trabajadores, diversificación económica regional y marcos de transición justa. El informe concluye con un llamado claro a la acción dirigido a los gobiernos nacionales, las instituciones financieras internacionales y el sector privado: el objetivo de 1.5°C sigue siendo técnica y económicamente alcanzable, pero exige una respuesta política inmediata, integral y globalmente coordinada. Las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) actuales y los compromisos de cero neto están muy lejos de ser suficientes; deben promulgarse políticas estructurales en todas las vías tecnológicas para traducir las ambiciones declaradas en despliegue real a la escala y velocidad requeridas.