Cultural Heritage Counts for Europe
Sobre este libro
El Patrimonio Cultural Cuenta para Europa (CHCfE), publicado en 2015 por Europa Nostra y el Instituto del Banco Europeo de Inversiones, con el apoyo de la Comisión Europea, representa el primer estudio paneuropeo exhaustivo que cuantifica las contribuciones económicas, sociales, culturales y ambientales del patrimonio cultural a la sociedad europea y al proyecto europeo. El informe abre con un marco conceptual que distingue entre los valores directos e indirectos del patrimonio cultural. Los valores económicos directos incluyen los ingresos del turismo (el turismo cultural generaba más de 335.000 millones de euros anuales en Europa en el momento del estudio), el empleo en los sectores del patrimonio (3,3 millones de empleos directos) y la producción de las industrias culturales y creativas estrechamente vinculadas al patrimonio.
Los valores económicos indirectos incluyen el impacto del patrimonio en los valores de la propiedad en las áreas históricas y el papel del patrimonio en la regeneración y el branding territorial. Los valores sociales se examinan a través de la evidencia sobre la contribución del patrimonio a la cohesión social y la identidad —particularmente en contextos de reconciliación posconflicto (Mostar, Sarajevo, los Balcanes) y regeneración posindustrial (Bilbao, Essen, Sheffield)— así como los beneficios para la salud mental y el bienestar documentados a través de estudios de usuarios de sitios patrimoniales. Las dimensiones ambientales de la conservación del patrimonio se evalúan: la reutilización adaptativa de edificios históricos como alternativa a la demolición y la nueva construcción (con un carbono incorporado significativamente menor), la energía incorporada en el parque inmobiliario existente, la mitigación de la isla de calor urbana proporcionada por los patrones históricos de calles y materiales de construcción, y el valor de biodiversidad de los paisajes agrícolas tradicionales.
El informe concluye con 100 recomendaciones basadas en evidencia en cuatro dominios de política: la integración del patrimonio cultural en los fondos estructurales de la UE; el patrimonio en los sistemas educativos; el desarrollo de programas de habilidades y formación en patrimonio a escala de la UE; y la creación de un Observatorio Europeo del Patrimonio para la coordinación sistemática del monitoreo y la investigación.