Urban Green Spaces and Health: A Review of Evidence
Sobre este libro
Espacios Verdes Urbanos y Salud: Una Revisión de la Evidencia, publicado por la Oficina Regional de la OMS para Europa en 2016, sintetiza la evidencia científica sobre los efectos para la salud de los espacios verdes urbanos y proporciona orientación para planificadores urbanos y profesionales de salud pública sobre cómo optimizar el diseño y la distribución de parques, bosques urbanos, corredores verdes y otros elementos basados en la naturaleza dentro de las ciudades. La revisión de la OMS organiza la evidencia en cinco principales vías de beneficio para la salud: (1) facilitación de la actividad física —los espacios verdes proporcionan entornos accesibles para caminar, andar en bicicleta y recreación; (2) reducción del estrés y salud mental —la teoría de la restauración predice y los estudios confirman que la exposición a entornos naturales reduce los niveles de cortisol, baja la presión arterial y mejora el estado de ánimo; (3) cohesión social —los espacios verdes compartidos facilitan interacciones sociales positivas y el sentido de pertenencia a la comunidad; (4) mitigación del calor —la vegetación urbana reduce las temperaturas de superficie y del aire a través de la evapotranspiración y el sombreado, con la cubierta de dosel del bosque urbano reduciendo las temperaturas máximas de verano entre 2 y 8°C en los cañones de calles; y (5) reducción de la contaminación del aire —los árboles absorben contaminantes incluyendo ozono, PM10 y dióxido de nitrógeno. El documento examina las dimensiones de equidad en salud, revisando evidencia que indica que los residentes urbanos de menores ingresos a menudo tienen menos acceso a espacios verdes de calidad mientras experimentan simultáneamente mayores cargas de salud ambiental.
Destaca que los beneficios para la salud de la vegetación urbana no se distribuyen automáticamente de manera equitativa y que se necesitan inversiones específicas en barrios desfavorecidos. La orientación de diseño aborda la importancia de la calidad y las características del espacio verde —la presencia de elementos de agua, diversidad de vegetación, seguridad percibida, calidad del mantenimiento y accesibilidad— como determinantes del uso real y, por tanto, de la realización de los beneficios para la salud. El estándar de proximidad de 300 metros y un tamaño mínimo de 1 hectárea para un espacio verde significativo se presentan como referentes de planificación.
El informe concluye con recomendaciones para integrar la evidencia de salud en las regulaciones de planificación urbana, las directrices de gestión de espacios verdes y los sistemas de vigilancia de salud pública que incluyan el acceso a espacios verdes como indicador de determinante social de la salud.