World Health Organization (WHO)
https://www.who.intAños de publicación: 2006, 2009, 2010, 2016, 2018, 2021, 2022
Sobre el autor
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es el organismo especializado de las Naciones Unidas para la salud pública internacional, establecida en 1948 y con sede en Ginebra (Suiza). Con 194 estados miembros y oficinas en más de 150 países, la OMS coordina los esfuerzos internacionales para prevenir enfermedades, promover la salud y mejorar la calidad de vida de las poblaciones de todo el mundo. Para el sector del entorno construido, la contribución de la OMS se produce principalmente a través de su investigación y orientaciones normativas sobre los efectos para la salud de las condiciones ambientales interiores y exteriores.
Las Directrices de la OMS sobre Calidad del Aire Interior proporcionan la base epidemiológica y toxicológica que sustenta los estándares de diseño de edificios saludables. Las Directrices de la OMS sobre Vivienda y Salud, publicadas en 2018, representan la orientación más completa de la OMS que aborda específicamente el desempeño sanitario de la vivienda. Las directrices documentan la evidencia que vincula la vivienda fría, húmeda y con moho con enfermedades respiratorias, enfermedades cardiovasculares y problemas de salud mental; la ventilación inadecuada con la propagación de enfermedades transmisibles; y el malestar térmico con el riesgo de mortalidad entre las poblaciones vulnerables.
El trabajo de la OMS sobre el cambio climático y la salud —particularmente sus análisis de la carga de salud del estrés por calor, la contaminación del aire, los eventos meteorológicos extremos y la propagación de enfermedades transmitidas por vectores asociadas con el calentamiento global— proporciona el encuadre de salud pública sobre por qué la descarbonización de los edificios, la resiliencia térmica y la mitigación de la isla de calor urbana son imperativos de salud pública además de ambientales.
Libros de World Health Organization (WHO) 9
- 82Guidelines for the safe use of wastewater, excreta and greywater — Volume 4: Excreta and greywater use in agricultureWorld Health Organization, 2006ISBN: 978-9241546850
Directrices para el Uso Seguro de Aguas Residuales, Excretas y Aguas Grises — Volumen 4: Uso de Excretas y Aguas Grises en Agricultura, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2006, es el cuarto volumen del marco internacional más exhaustivo para gestionar los riesgos para la salud asociados con el uso de excretas humanas y aguas residuales domésticas en la producción agrícola. El documento establece un cambio conceptual fundamental: en lugar de establecer estándares uniformes de calidad de las aguas residuales que son inalcanzables en contextos de países de bajos y medianos ingresos, el Volumen 4 adopta un enfoque de objetivos basados en la salud (HBT). Este enfoque define niveles aceptables de riesgo para la salud —típicamente expresados como una carga tolerable de enfermedad en años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) perdidos por persona por año— e identifica múltiples opciones de barrera que pueden combinarse para alcanzar el objetivo. La evidencia epidemiológica sobre los riesgos de enfermedades asociados con cultivos de alimentos irrigados con aguas residuales se revisa exhaustivamente. Se presta especial atención a los helmintos (gusanos intestinales como Áscaris, anquilostoma y Trichuris), que son el riesgo de salud más significativo del uso de aguas residuales en agricultura en contextos de países en desarrollo. Las medidas agronómicas y de reducción de la exposición reciben una cobertura sustancial. La elección del método de riego (goteo versus inundación versus aspersión), la selección de cultivos, el momento del riego en relación con la cosecha y las prácticas de manipulación post-cosecha demuestran tener impactos significativos en la exposición del consumidor. El Volumen 4 se aplica ampliamente en países de bajos y medianos ingresos donde la reutilización de aguas residuales tratadas para la producción de alimentos es una necesidad práctica, y ha influido en las directrices nacionales de India, Jordania, México, Túnez y Ghana.
- 101WHO Housing and Health GuidelinesWorld Health Organization, 2018ISBN: 978-92-4-155037-6
Las Directrices de la OMS sobre Vivienda y Salud proporcionan recomendaciones basadas en evidencia para condiciones de vivienda saludables, desarrolladas por la Organización Mundial de la Salud para apoyar a los gobiernos nacionales y locales en el desarrollo de políticas y regulaciones de vivienda que protejan y promuevan la salud de los ocupantes. Publicadas en 2018 tras una revisión sistemática extensa de la evidencia sanitaria global, las directrices cubren cuatro condiciones principales de vivienda con impactos directos y significativos en la salud humana. La primera área cubierta es el espacio de vida inadecuado y el hacinamiento. Las directrices sintetizan evidencia que muestra que la vivienda superpoblada está asociada con una mayor transmisión de infecciones respiratorias incluyendo la gripe y la tuberculosis, mayores problemas de estrés y salud mental, resultados educativos deteriorados en los niños y mayor riesgo de violencia doméstica. Las directrices proporcionan recomendaciones específicas sobre el área mínima de piso por persona. La segunda área son las condiciones térmicas y el frío interior. Las directrices establecen que las temperaturas interiores frías — particularmente por debajo de 18°C para las poblaciones vulnerables, incluyendo ancianos, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas — están asociadas con riesgos significativamente elevados de enfermedades cardiovasculares y respiratorias y mortalidad. El calor interior excesivo se aborda como una preocupación de salud pública cada vez más importante en el contexto del cambio climático. La enfermedad y la mortalidad relacionadas con el calor, particularmente entre los ancianos, han aumentado sustancialmente y las directrices recomiendan medidas de diseño y operación para prevenir temperaturas interiores excesivas, incluyendo sombreado, ventilación y espacios verdes. La cuarta área cubierta es la humedad y el moho en el hogar. Las directrices sintetizan extensa evidencia epidemiológica que muestra que la exposición a condiciones de humedad y moho está causalmente asociada con una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, asma, síntomas alérgicos e infecciones respiratorias. Fuentes: Organización Mundial de la Salud (who.int); Publicación oficial de las Directrices OMS sobre Vivienda y Salud 2018.
- 108WHO Guidelines for Indoor Air Quality: Selected PollutantsWHO Regional Office for Europe, 2010ISBN: 978-92-890-0213-4
Las Directrices de la OMS para la Calidad del Aire Interior: Contaminantes Seleccionados, publicadas en 2010, representan la evaluación científica internacional más completa de los riesgos para la salud que plantea la contaminación del aire interior y la base de evidencia para establecer valores de referencia protectores de la salud. El documento cubre nueve contaminantes del aire interior prioritarios seleccionados por su prevalencia, la gravedad de sus efectos sobre la salud y la disponibilidad de suficiente evidencia científica para establecer relaciones cuantitativas exposición-respuesta. Los nueve contaminantes cubiertos son: benceno, monóxido de carbono (CO), formaldehído, naftaleno, dióxido de nitrógeno (NO2), hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), radón, tricloroetileno y tetracloroetileno. Para cada contaminante, las directrices proporcionan: una descripción de las fuentes en entornos interiores (materiales de construcción, combustión, infiltración exterior); un resumen de estudios de evaluación de la exposición que muestran rangos típicos de concentración interior; una revisión sistemática de la evidencia epidemiológica y toxicológica sobre los efectos para la salud; y la derivación de valores de referencia donde existe suficiente evidencia. Los efectos sobre la salud cubiertos van desde la toxicidad aguda a altas exposiciones — el envenenamiento por monóxido de carbono que mata a cientos de personas anualmente — hasta las exposiciones crónicas de bajo nivel asociadas con un mayor riesgo de cáncer. El benceno, el radón y los HAP están clasificados como carcinógenos humanos; el formaldehído como probable carcinógeno; y el dióxido de nitrógeno, un producto de combustión de los electrodomésticos de gas y el tráfico exterior, está asociado con la inflamación respiratoria y el agravamiento del asma. Las directrices son directamente relevantes para el diseño y la selección de materiales de construcción. El formaldehído, por ejemplo, es emitido por una amplia gama de productos de construcción comunes, incluyendo productos de madera prensada, adhesivos y acabados; el valor de referencia de 0,1 mg/m³ como promedio a largo plazo ha influido tanto en las regulaciones de productos como en los requisitos de ventilación en los códigos de construcción a nivel mundial. Fuentes: Organización Mundial de la Salud (who.int); Publicación oficial de las Directrices OMS para la Calidad del Aire Interior: Contaminantes Seleccionados 2010.
- 109WHO Global Air Quality Guidelines: Particulate Matter (PM2.5 and PM10), Ozone, Nitrogen Dioxide, Sulfur Dioxide and Carbon MonoxideWorld Health Organization, 2021ISBN: 978-92-4-003422-8
Directrices Mundiales de Calidad del Aire de la OMS: Material Particulado (PM2.5 y PM10), Ozono, Dióxido de Nitrógeno, Dióxido de Azufre y Monóxido de Carbono, publicado por la Organización Mundial de la Salud en 2021, representa la primera actualización exhaustiva de los valores guía de calidad del aire de la OMS desde 2005. La actualización más significativa y ampliamente discutida es la reducción del valor guía anual de PM2.5 de 10 μg/m³ (2005) a 5 μg/m³ (2021), basada en evidencia sólida de que la exposición a largo plazo a PM2.5 a concentraciones muy por debajo de 10 μg/m³ se asocia con mayor mortalidad por todas las causas, enfermedades cardiovasculares y resultados respiratorios. El NO₂ anual medio se reduce de 40 μg/m³ a 10 μg/m³, reflejando evidencia de efectos cardiovasculares a concentraciones por debajo del umbral anterior. Esto es particularmente significativo para los entornos urbanos de Europa, Asia y América del Norte, donde las concentraciones de NO₂ en calles de tráfico intenso superan regularmente el nuevo valor guía entre 3 y 6 veces. Las directrices de 2021 introducen objetivos provisionales —IT-1 a IT-4— para cada contaminante, proporcionando a los países un marco gradual para la mejora progresiva. Un capítulo sobre calidad del aire interior aborda brevemente las fuentes de combustión doméstica, que son la principal fuente de exposición a PM2.5 para miles de millones de personas en el Sur de Asia, África subsahariana y otras regiones sin acceso a combustibles de cocina limpios.
- 113WHO Guidelines for Indoor Air Quality: Dampness and MouldWHO Regional Office for Europe, 2009ISBN: 978-92-890-4168-3
Las Directrices de la OMS para la Calidad del Aire Interior: Humedad y Moho (Dampness and Mould), publicadas en 2009, sintetizan la evidencia global sobre los efectos para la salud de las condiciones de humedad y moho en interiores y proporcionan orientación para profesionales de la construcción, profesionales de la salud pública y responsables políticos sobre prevención y remediación. El documento representa la evaluación más completa de la relación entre el rendimiento de humedad del entorno construido y los resultados de salud humana. Las directrices comienzan con un análisis de la escala del problema: según las encuestas disponibles, las condiciones de humedad afectan a entre el 10 y el 50 por ciento de los entornos interiores en los que viven y trabajan las personas en los países desarrollados, y la proporción es mucho mayor en los países en desarrollo y en determinados tipos específicos de edificios, incluida la vivienda social y los edificios escolares. La revisión científica cubre tres categorías de efectos sobre la salud asociados con la humedad y el moho: efectos respiratorios (asma, rinitis, infecciones respiratorias y bronquitis), efectos sobre el sistema inmunológico (sensibilización alérgica y neumonitis por hipersensibilidad), y efectos neurológicos y otros. La revisión concluye con un alto grado de confianza científica que la exposición a la humedad y el moho en interiores está causalmente asociada con efectos en la salud de las vías respiratorias superiores e inferiores en personas previamente sanas, y que esta relación es aún más fuerte en niños y personas con condiciones respiratorias preexistentes. Para el diseño de edificios, las directrices enfatizan la importancia de prevenir la acumulación de humedad mediante un diseño adecuado de la envolvente (preveniendo tanto la condensación como la infiltración de lluvia), el diseño de la ventilación (controlando la humedad interior y eliminando la humedad producida por los ocupantes y las actividades), y la selección adecuada de materiales. Fuentes: Organización Mundial de la Salud (who.int); Publicación oficial de las Directrices OMS para la Calidad del Aire Interior: Humedad y Moho 2009.
- 123Guidelines on Sanitation and HealthWorld Health Organization, 2018ISBN: 978-92-4-151470-5
Directrices sobre Saneamiento y Salud, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018, proporciona la primera actualización exhaustiva de las directrices de saneamiento de la OMS desde 1996 y establece un nuevo marco basado en evidencia para evaluar y mejorar los sistemas de saneamiento desde una perspectiva de salud pública. Las directrices adoptan un enfoque de sistemas de saneamiento que va más allá de la provisión de instalaciones para examinar la cadena completa de saneamiento: contención (tecnologías de baños), vaciado y transporte, tratamiento y uso final o eliminación de los productos tratados. Esta perspectiva de extremo a extremo refleja el reconocimiento de que construir letrinas sin garantizar la gestión segura de su contenido a lo largo de la cadena proporciona un beneficio limitado para la salud. La evidencia epidemiológica sobre saneamiento y salud se revisa sistemáticamente. El saneamiento mejorado se asocia con reducciones de aproximadamente el 40-50% en la incidencia de enfermedades diarreicas, junto con reducciones en la infección por helmintos transmitidos por el suelo, la transmisión del cólera y la disfunción entérica ambiental que contribuye al retraso en el crecimiento infantil. El saneamiento gestionado de forma segura —el peldaño más alto de la escalera de saneamiento— se define como el uso de un baño conectado a un sistema de alcantarillado con tratamiento, un tanque séptico con vaciado y tratamiento apropiados, o una letrina de fosa seca con contención y eliminación gestionadas de forma segura. Las directrices proporcionan especificaciones técnicas para cada nivel de servicio.
- 128Compendium of WHO Recommendations on Health and the Environment — Waste ManagementWorld Health Organization, 2022ISBN: 978-92-4-004931-4
Compendio de Recomendaciones de la OMS sobre Salud y Medio Ambiente — Gestión de Residuos, publicado por la Organización Mundial de la Salud, consolida el conjunto completo de directrices, orientaciones y recomendaciones políticas de la OMS relevantes para la gestión de residuos y la salud humana en todo el espectro de tipos de residuos: residuos sólidos municipales, residuos sanitarios, residuos electrónicos, residuos químicos y peligrosos, y aguas residuales. El compendio sintetiza la orientación de la OMS sobre los riesgos para la salud derivados de las vías de exposición a los residuos: contacto directo con sustancias peligrosas en los flujos de residuos, inhalación de partículas y gases tóxicos de la quema a cielo abierto, contaminación de fuentes de agua potable a través de lixiviados de vertederos y la transmisión vectorial de enfermedades. Los residuos sanitarios reciben un tratamiento específico como categoría con características únicas de riesgo de infección. La orientación de la OMS sobre la gestión de residuos sanitarios cubre la segregación de residuos en el punto de generación, los sistemas de contenedores con códigos de colores, el almacenamiento y transporte seguros, las opciones de tratamiento (autoclave, microondas, incineración) y los requisitos de eliminación. Los impactos para la salud de los RAEE se abordan con referencia a la creciente evidencia sobre la exposición ocupacional y comunitaria a metales pesados (plomo, mercurio, cadmio), retardantes de llama y otras sustancias liberadas durante el desmontaje y procesamiento informal de RAEE.
- 145Environmental Noise Guidelines for the European RegionWHO Regional Office for Europe, 2018ISBN: 978-92-890-5356-3
Las Directrices de la OMS sobre Ruido Ambiental para la Región Europea (2018) representa una actualización importante del marco basado en evidencia para proteger la salud humana de la contaminación acústica, publicado por la Oficina Regional de la OMS para Europa. Desarrolladas mediante un proceso de revisión sistemática que examina miles de estudios epidemiológicos, las directrices establecen niveles de exposición al ruido recomendados para cuatro fuentes principales de ruido ambiental exterior: tráfico viario, ferroviario, aviación y aerogeneradores. Las directrices adoptan un enfoque basado en efectos sobre la salud en lugar de un enfoque puramente acústico. Se basan en una revisión sistemática exhaustiva de la evidencia que vincula niveles específicos de ruido con resultados de salud definidos, incluyendo enfermedades cardiovasculares (cardiopatía isquémica e hipertensión), alteraciones del sueño, deterioro cognitivo en niños (comprensión lectora, adquisición del lenguaje y atención sostenida en entornos escolares), tinnitus y molestias. Para el ruido del tráfico viario —la fuente de ruido dominante que afecta a la mayor población en Europa— las directrices de la OMS recomiendan que los niveles medios (Lden) no superen 53 dB en exteriores y que el ruido nocturno (Lnight) no supere 45 dB, con una recomendación sólida de niveles tan bajos como 45 dB Lden cuando sea factible. Para el ruido de aeronaves, las directrices recomiendan Lden por debajo de 45 dB y Lnight por debajo de 40 dB, reflejando la evidencia de mayor molestia y alteración del sueño por unidad de ruido para aeronaves en comparación con el tráfico viario. Para el ruido ferroviario, se recomiendan límites ligeramente superiores (Lden 54 dB, Lnight 44 dB) basándose en el llamado bonus ferroviario. Para las turbinas eólicas, la evidencia apoya un Lden recomendado de 45 dB para evitar molestias. Las directrices también abordan la particular sensibilidad de los entornos de aprendizaje infantil al ruido, recomendando niveles de ruido interior en aulas escolares que no superen 35 dB LAeq. Los capítulos de implementación práctica abordan barreras acústicas, requisitos de aislamiento de fachadas, fachadas silenciosas, retranqueos de planificación urbana, restricciones de vuelos nocturnos e interacción con la política de calidad del aire. El documento es una referencia fundamental para planificadores urbanos europeos, ingenieros acústicos, autoridades de salud pública y promotores de infraestructuras de transporte.
- 147Urban Green Spaces and Health: A Review of EvidenceWHO Regional Office for Europe, 2016ISBN: 978-92-890-5215-3
Espacios Verdes Urbanos y Salud: Una Revisión de la Evidencia, publicado por la Oficina Regional de la OMS para Europa en 2016, sintetiza la evidencia científica sobre los efectos para la salud de los espacios verdes urbanos y proporciona orientación para planificadores urbanos y profesionales de salud pública sobre cómo optimizar el diseño y la distribución de parques, bosques urbanos, corredores verdes y otros elementos basados en la naturaleza dentro de las ciudades. La revisión de la OMS organiza la evidencia en cinco principales vías de beneficio para la salud: (1) facilitación de la actividad física —los espacios verdes proporcionan entornos accesibles para caminar, andar en bicicleta y recreación; (2) reducción del estrés y salud mental —la teoría de la restauración predice y los estudios confirman que la exposición a entornos naturales reduce los niveles de cortisol, baja la presión arterial y mejora el estado de ánimo; (3) cohesión social —los espacios verdes compartidos facilitan interacciones sociales positivas y el sentido de pertenencia a la comunidad; (4) mitigación del calor —la vegetación urbana reduce las temperaturas de superficie y del aire a través de la evapotranspiración y el sombreado, con la cubierta de dosel del bosque urbano reduciendo las temperaturas máximas de verano entre 2 y 8°C en los cañones de calles; y (5) reducción de la contaminación del aire —los árboles absorben contaminantes incluyendo ozono, PM10 y dióxido de nitrógeno. El documento examina las dimensiones de equidad en salud, revisando evidencia que indica que los residentes urbanos de menores ingresos a menudo tienen menos acceso a espacios verdes de calidad mientras experimentan simultáneamente mayores cargas de salud ambiental. Destaca que los beneficios para la salud de la vegetación urbana no se distribuyen automáticamente de manera equitativa y que se necesitan inversiones específicas en barrios desfavorecidos. La orientación de diseño aborda la importancia de la calidad y las características del espacio verde —la presencia de elementos de agua, diversidad de vegetación, seguridad percibida, calidad del mantenimiento y accesibilidad— como determinantes del uso real y, por tanto, de la realización de los beneficios para la salud. El estándar de proximidad de 300 metros y un tamaño mínimo de 1 hectárea para un espacio verde significativo se presentan como referentes de planificación. El informe concluye con recomendaciones para integrar la evidencia de salud en las regulaciones de planificación urbana, las directrices de gestión de espacios verdes y los sistemas de vigilancia de salud pública que incluyan el acceso a espacios verdes como indicador de determinante social de la salud.